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lunes, 17 de enero de 2022

«Los andares de Graciela », por Jochi MUÑOZ




[Estoy participando en el proyecto «I N T E R T E X T U A L E S: Entre performances y acciones latinoamericanas, 2020-2021», gracias a la invitación de sus gestores y curadores Ruth Vigueras Bravo (mexicana) y Milton Afanador Alvarado (colombiano).  

Los artistas que toman parte fueron emparejados para que establecieran un acercamiento reflexivo sobre la obra y la trayectoria de su respectiva pareja. Esto daría como fruto un texto que acompañaría en off un video que cada quien debía realizar previamente. 

 

En mi caso, me tocó formar pareja con una destacada artista y gestora argentina, Graciela Ovejero Postigo, de la que escribí el texto que acompañó su video, y que comparto ahora en este blog] 



I N T E R T E X T U A L E S: Entre performances y acciones latinoamericanas, 2020-2021 

 

 

Los andares de Graciela 

Por Jochi MUÑOZ, de República Dominicana 

 

 

Cuando supe con quién haría pareja en INTERTEXTUALES me quedé pensando en esta suerte que me tocó. Dudé, lo reconozco, y es que ante el corpus de trabajo de Graciela Ovejero y Postigo (así, con la «y» conjunción entre sus apellidos) cualquiera se amilanaría, pero… me dije: «¡Pecho!», y aquí estoy externando las siguientes consideraciones.  

 

Empezaré hablando no de la acción que ella preparó para la ocasión, sino de una anterior, «Matahambre, plato argentino» (2020), donde sostiene un  libro del que lee: «…en ese sentido elevado y completo, la única civilización que merece tal nombre es la civilización cristiana, puesto que colma en forma insuperable las necesidades materiales y espirituales de la humanidad», y, más adelante, pica papas sobre él, las que coloca entre sus páginas y las adereza, y con una cuerda lo ata fuertemente, a modo de rollo, para, finalmente, macerarlo golpeando la portada antes de ponerlo a cocer dentro de un caldero. Sólo haciendo tal, podría ser tragada y digerida esa concepción de cultura contenida en el libro «Historia de la civilización», de SARTHOU y MOURIÉ, con que Graciela estudió.  

 

¿Por qué resalto en este diálogo de INTERTEXTUALES esta parte de esa pieza? Pues, porque la veo per se como una intención de artista. Y es que el cuestionar, el ir en contra de ciertos juicios (más bien, prejuicios), el inquirir, el contrastar criterios, el hablar, hablar, hablar… buscando provocar en el otro el deseo del intercambio productivo de pareceres, del desmontaje de cosas como las que plantea el libro citado… todo esto lo encontramos en las actividades varias que llenan el día a día de Graciela.  

 

Ella nace en el norte de Argentina; vive por 25 años en California; regresa a su tierra; fue solista y profesora de ballet; se  forma en teatro; realiza estudios de música; logra una licenciatura y un máster en Bellas Artes; incursiona en la pintura, escultura, arte objetual, instalación, fotografía, video, performance… hasta llegar a definirse como una artista transdiciplinaria, y, agregamos, que trans e intercontinental, ya que viaja asiduamente a festivales, encuentros, curso, talleres…  

 

Pareja a sus actividades artísticas está la de gestora cultural, teniendo como centro de operaciones a «Peras de olmo – Ars continua», espacio que funda y dirige, destinado exclusivamente al estudio, difusión, promoción del arte acción, con sede en Buenos Aires. 

 

Aún no he tenido la oportunidad de coincidir personalmente con Ovejero. La impresión que de ella me he formado ha sido a través del material colgado en la red: entrevistas, conversatorios, lectura de ciertos escrito de su autoría, consideraciones emitidas por otras personas, y, por supuesto, el visionado de sus performances. Destaca, cuando ella está en el rol de entrevistadora, su manera de inquirir, de hurgar, para lograr del interlocutor que ofrezca mayores detalles sobre lo tratado. Y hace eso, sin dejar de ser acuciosa, con una suavidad que me maravilla.  

 

En su declaración de artista ella señala: «Actualmente anido en el campo pluriversal del arte-acción/performance-art como “artista”/artesana ofrendadora del resiliente renaciente Abya Yala. Soy una persona feminista que hace arte fuera de las lógicas de ‘carrera y éxito’. Mi trabajo en performance es de naturaleza secuencial, no repetible y mayormente de sitio específico. Mi cuerpo pide encarnar metáfora.» 

 

Y metáfora es, justamente, lo que nos muestra en «Desambiguación del intervalo (2)», 

video que preparó para este proyecto de INTERTEXTUALES. Resulta ser una de esas cosas de las que uno dice: ¡Cómo no se me ocurrió! Y es que es pura poesía.  Un texto en imágenes abierto a una, a otra, a otra, a otra… lecturas. Y en todos los caso, veo a la Graciela trashumante; a la Graciela que carga su bagaje académico; a la Graciela que carga su bagaje artístico; a la Graciela que lleva sus vivencias de la periferia al centro, del centro a la periferia… en fin, al ser humano que lleva y deja; al ser humano que reemprende sus andares entre pliegos y recovecos de esos mundos no sólo de Dios, sino, también, de todas las cortes de «demonios»: agitadores, desobedientes, manifestantes, cuestionadores… en definitiva, de hombres y mujeres comprometidos, de aquí, de allá y de acullá. 

 

 

 

Graciela Ovejero Postigo, de Argentina, por Jochi Muñoz, de República Dominicana, para I N T E R T E X T U A L E S: Entre performances y acciones latinoamericanas, 2020-2021. 

 

 

 


viernes, 27 de febrero de 2015

EQUILIBRIO






EQUILIBRIO, performance de Jochi Muñoz. En la mitad de la superficie de un huevo escribí el dígito “171” esa misma cantidad de veces, número que corresponde a los años de la Independencia nacional. Al finalizar, dejé el huevo sobre un pedestal, expuesto a cualquier contingencia. 




La acción la realicé la mañana del 27 de febrero de 2015, en la Plaza Independencia, de la ciudad de Puerto Plata, dentro de la celebración de V Festival Internacional de Performance INDEPENDENCE-DOM, organizado por la Plataforma Dominicana de Performance. (Fotos: Pery Jiménez y Jochi Muñoz / Diseño afiche: José Ramia)









Con especial gratitud a: Plataforma Dominicana de Performance (por su deferencia al invitarme al evento); Clara Caminero (por el trabajo curatorial); José Ramia (por el diseño del flyer y apoyo constante); Francis Taylor (por su disposición en las constantes consultas); Pery Jiménez (por la documentación fotográfica); Sole Fermín (por la documentación en video); Orlando Menicucci (por ser celoso "guardían" de la pieza).

viernes, 14 de septiembre de 2012

El artista es un guerrero



[El presente texto lo preparé atendiendo a la invitación del colectivo ColeActivo para participar en la actividad  El Performance - Conversatorio, dentro de las actividades de la exposición Equipaje compartido, la noche del jueves 13 de septiembre de 2012, en la Galería Nacional de Bellas Artes, Palacio de Bellas Artes, en Santo Domingo, Rep. Dominicana. Al evento fue invitado, también, el performero  dominicano Francis Taylor]



El artista es un guerrero

Por Jochi Muñoz

En, prácticamente, 24 horas tuvieron lugar dos acontecimientos que me han llevado a hacer un alto, a respirar y a repensar lo que he hecho, y, por supuesto, lo que haré en lo futuro. Fausto, el uno; tristemente, infausto, el segundo.

El primero de ellos, fue la inauguración de la exposición Sudarios, de la fotógrafa colombiana Érika Diettes, en la Capilla de Nuestra Señora de los Remedios, el jueves 6 del corriente, en el marco de Photoimagen 2012, organizado por el Centro de la imagen.

Al entrar al recinto que alberga la expo, nos encontramos con una serie de lienzos colgados, dispuestos para que el espectador tenga que deambular entre ellos, a modo de laberinto. Se trata de 20 retratos de estudio, realizados con el máximo control de los aspectos técnicos, tanto durante las sesiones de posado ante la cámara, como durante el proceso de impresión de los mismos. Los datos de la ficha técnica: Fotografía digital / Blanco y negro. Impresa sobre seda. 2.28 x 1.34 m.

                        Érika Diettes, Sudarios, Capilla Ntra. Sra. de los Remedios (2012)                        

Aparte de eso, ¿qué es lo que de particular tiene esta muestra? Sencillo: La artista se relacionó durante casi un año con mujeres que habían sufrido pérdidas de familiares cercanos (padres, esposos, hijos) a manos de grupos armados, en Colombia, las que, finalmente, accedieron a ser fotografiadas por Diettes, para, mediante sus retratos, y dado que ellas no disponen de otra vía, hacer conocer al mundo la situación de violencia por la que atraviesa buena parte del país.
                                                                                               
Esas mujeres se trasladaron al estudio de la artista, desde diversos puntos del país, y en sesiones individuales, y acompañadas por una terapeuta, contaron una vez más los recuerdos de esas experiencias de pérdidas sufridas. Mientras, la artista les hacía los retratos.
                                                                                                          
En esos 20 sudarios expuestos, está contenida una verdad: el dolor de un pueblo que se desangra. Una relectura por parte del público podría hablarle de la violencia ejercida a cualquier comunidad o a cualquier grupo o ser humano marginado y discriminado. Más aún, esos 20 sudarios son el fruto de un trabajo comprometido por parte de la artista.

                                 Érika Diettes, Sudarios, Capilla Ntra. Sra. de los Remedios (2012)                           

El segundo acontecimiento, el infausto, fue la triste noticia, conocida el viernes 7 del corriente, del fallecimiento de un artista del que venía siguiendo su obra…: Marcus Vinícius. 27 años, y con todo el mundo por delante, en sentido figurado y en sentido literal. Pero partió a otro plano.

    Marcus Vinícius, Habitar, (Fotografía digital, 2010)                                                                                 
Era un artista visual brasileño que, prácticamente, vivía y trabajaba en el mundo. Estudió Performance en la Escuela de Artes Visuales de la Universidad Federal do Espírito Santo (UFES), y en la actualidad estaba establecido en Buenos Aires, para concluir su Doctorado en Arte Contemporáneo Latinoamericano, en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). Desde 2007, se desenvolvió en varios medios: vídeo, fotografía, instalación, dibujo y performance, en trabajos en los que dejaba, usando una jerga teatral, la piel. Esto, en muchos casos, no sólo en sentido figurado.

En su página web podemos leer: “El cuerpo ha sido a la vez el sujeto y el medio. Explorando los límites físicos y mentales de su ser, él ha soportado el dolor, el cansancio, el silencio y el peligro en la búsqueda de la transformación emocional y espiritual en obras duracionales. Explora las dicotomías: acción / inactividad; movimiento / quietud; presencia / ausencia. El silencio, la lentitud, los gestos mínimos son características comunes reconocibles en sus obras.”
                                                                                     
                                Marcus Vinícius, The Presence of the World in Me (Performance, 2011)                                          
Su producción la conozco sólamente a través de la documentación asequible por Internet, y se me antoja, al igual que la de Diettes, revestida de una gran pasión y entrega. Una forma de canalizar pulsiones contenidas en su cuerpo.

Estos dos sucesos a los cuales acabo referirme, hicieron que todo el plan de lo que tenía para tratar en este conversatorio, se echara para atrás. Miles de cosas me golpearon la mente. ¿De qué hablo? ¿Cómo lo digo? ¿Qué relevancia tiene eso? ¿Sería suficientemente motivante como para exponerlo antes los amigos que nos dan el respaldo de estar esta noche con nosotros? ¿Sería suficientemente responsable el abordaje? En pocas palabras: Si lo que pensaba tratar mostraría un decente nivel de compromiso.

Toda esa avalancha de cuestionamientos me produjo cierto nivel de ansiedad, pero con el aliciente de que al final, saldría… saldríamos, gananciosos ante el hecho de sincerarnos, tanto en lo personal como en lo artístico. En muchas ocasiones he expresado la frase de que “no basta con pararnos ahí con la cabeza adornada de lechugas y dar dos brincos, y creernos que eso es ya un performance.” Pero… y siguiendo con el cuestionamiento al que me he sometido, ¿por qué no lo sería? Bueno... ya nos contestaremos esto más adelante.

Me viene a la mente, ahora, algo que me expresara Marily Gallardo a la salida del panel “Una nueva mirada a la performance”, efectuado en el Auditorio del Museo de Arte Moderno (MAM), el viernes 9 de agosto de 2009, como parte de los eventos teóricos de la 25 Bienal Nacional de Artes Visuales. Perpleja, me hizo la observación que lo que ella hacía a principios de los ´90 nada tenía que ver con lo que hacemos ahora los performeros en ejercicio.

                                                            Marily Gallardo

Ella se extrañaba de que en el panel no se hubiese tocado lo referente a “¿qué pasó que las cosas cambiaron?”, y desilusionada se preguntaba “¿por qué no se reflexionó en torno a ello?”. Vale señalar que la Gallardo fue PREMIO en la XVII Bienal Nacional de Artes Plásticas, en 1990, y en la XIX, en 1994, en Categoría libre, y que, desde hace años, está alejada del quehacer del performance y dedicada a su oficio de bailarina, coreógrafa, profesora, investigadora de los aportes afro a nuestra cultura, encaminando todo esto a la gestión cultural de un proyecto que desarrolla en la comunidad de Los Mercedes, próxima a Villa Mella.
                                                                          
“¿Por qué no se reflexionó en torno a ello?” En esta frase de Marily está incluida la palabra clave que hará que todo proyecto marche: Reflexionar. Podríamos preguntarnos si, realmente, lo que hacía esa artista y otros más en esos años, era una cosa diferente a lo que hacemos hoy en día; o si esto último es el fruto de la evolución de aquello; o si son cosas que coexistieron, o mejor aún, si coexisten. Esto queda para que cada uno de nosotros nos lo respondamos.

Sea cual fuere el medio; sea cual fuere la manera de proceder dentro del mismo, es importante conocer las particularidades de éste; y en los casos en que el artista trabaje en diferentes, cuál o cuáles son los más a propósitos para desarrollar un proyecto en particular. Para esto habría que echar mano, vuelvo a señalarlo, a la palabra clave de Marily: Reflexionar.

En la medida en que se haga, en esa misma medida podremos involucrarnos, enamorarnos, hacer realmente propio un proyecto, y hacer que el producto resultante se mantenga en pie, gracias al proceso investigativo que está detrás, y que sin mostrarse abiertamente, deje traslucir la verdad implicada. El teatrista dominicano Manuel Chapuseaux, dice que cada espectador posee algo que él llama “sentido de la verdad”, gracias al cual uno se da cuenta de que algo funciona o no funciona.
                                                                                           
                                                                                Érika Diettes, Sudarios, Capilla Ntra. Sra. de los Remedios    (2012)

Quien asista a la exposición de Érika Diettes, ya mencionada, podrá no conocer todo el rollo del proceso previo, pero al enfrentarse a los lienzos, podrá poner en juego ese “sentido de la verdad” del cual habla Chapuseaux; podrá sentir que algo hace que los mismos se mantengan en pie, se mantengan incólumes ante el peso que encierran. Aunque, paradójicamente, en lo formal, no cuelguen de la pared, sino en el centro mismo de la sala, y por tanto, susceptible de balancearse constantemente, tanto por la acción del aire como por los toques de los asistentes. Pero esta solución de montaje es fruto, también, de las horas de reflexión de la artista.
                                                                        
Esto que digo, no es nada nuevo, y todos los aquí presentes lo sabemos, pero es bueno y oportuno mencionarlo de vez en cuando, como elemento motivador (instigador, diría la Gallardo) para un intercambio de pareceres entre todos.
                                                                                                    
Centrándonos en la disciplina que nos convoca esta noche, el performance, creo que ante todo, debemos tener muy claro qué es esto; “con qué se come”, como lo expresara una vez el mexicano Pancho López. O yendo un poco más lejos, como se preguntó, la también mexicana, Rocío Boliver (La congelada de uva) al iniciar una charla ante un grupo de estudiantes, “¿Para qué sirve la performance?”, contestándose, a seguidas, “No tengo la más puta idea”. Esto, buscando provocar en el auditorio esa desazón tan indispensable para llegar a acercarnos a las cosas.

Las definiciones de performances son incontables. No se asusten, que no vamos a agobiarnos con la lectura de las mismas; aunque sí voy a destacar una frase en particular que dice: “Definir el performance es redactar su epitafio”. Pero, cuidado, que pudiéremos perdernos.

Algo que creo debemos tener suficientemente claro, es de dónde proviene el sustantivo performance y su forma verbal to perform. Richard Schechner, un estudioso de los llamados Estudios de Performance, nos dice, referido al ámbito anglosajón, lo siguiente: “En los negocios, los deportes, el sexo, to perform es hacer algo según una norma: tener éxito, sobresalir. En las artes, to perform es montar un espectáculo, una obra teatral, una danza, un concierto. En la vida diaria, to perform es aparentar, ir a los extremos, subrayar una acción para que los están mirando.”

Vemos, pues, que por esos lares, el término es una especie de sombrilla que cobija, prácticamente, tanto la conducta del humano, la conducta animal, el rendimiento de una máquina… y en lo que respecta a lo artístico, performance es cualquier actividad que toque la esfera del arte.

En Latinoamérica, en cambio, no encontramos esa multiplicidad de aplicación del término, sino, que se circunscribe al tipo de arte en que es preciso que el artista esté presente en el aquí y el ahora, y en el que presente una acción, y no que la represente, ya que NO es teatro. Para fijar con mayor precisión este uso, se emplea el término Performance Art. En cuanto al género del término, unos prefieren el performance, otros, la performance. Hay quienes prefieren, en cambio, la denominación de acción o arte acción, en vez de la de performance; hay quienes la emplean indistintamente, y hay quienes establecen una diferencia.

Pero, aunque delimitado el término por nuestras latitudes, no nos libramos del uso sombrilla del mismo para guarecer manifestaciones variopintas, tanto artísticas como de animación, en las que el cuerpo esté haciendo acciones. Vistas así las cosas, pudiéremos decir que hay tantos tipos de performances como artistas haya. Un grupo de artistas se identifican más con una manera de hacer, mientras que otros experimentan y exploran con disímiles procederes. Válidos todos, siempre y cuando estén fundamentados en unos procesos de reflexión, que nos lleven a ser conscientes de cada elemento implicado; de por qué hacemos eso así. Se pudiese separar el grano de la paja.
                                                                                                                     Dra. Maja Horn
En mi caso particular, debo señalar ante todo, que mi formación de base es en las artes escénicas, particularmente la danza: folklórica, ballet, moderna, contemporánea, cuyos códigos de movimientos fui asimilando y archivando en mi cuerpo durante mi fase de preparación como intérprete. Cuando se me despierta el deseo de la creación, empleo ese bagaje a discreción, a la vez que me aventuro por otros senderos en busca de nuevos materiales. En ese deambular, en 2006, llego a los predios del Performance Art, a través del Diplomado en Estudios de Performance, coordinado por la Dra. Maja Horn, y en él (en el Perforance Art) encuentro el medio idóneo para canalizar mis pulsiones de modo apropiado.                                                                                                                                                                                           
Tanto en la danza como en el performance, he tenido la suerte de estar en contacto con profesores, compañeros y amigos generosos de los cuales recibo orientaciones puntuales que me han permitido ir desbrozando todos los escollos que he encontrando en mi camino. Ya como performero, las atinadas conversaciones con Clara Caminero, Francis Taylor, Jorge Pineda, Lina Aybar, Sayuri Guzmán, entre otras y otros, me han llevado, casi siempre, a repensar, a modificar, a desestimar proyectos tras someterlos a horas de reflexión. Entraba en arduas batallas en las que, muchas veces, creía que iba a desfallecer.

En reiteradas ocasiones me he visto precisado a dejar archivado algún proyecto, el que tras meses, en unos casos, y años, en otros, retomaba emprendiendo de nuevo el batallar. Me sonrío, mientras escribo este párrafo, acordándome de las muchas observaciones que me han hecho (y de casos en que no me lo externan, pero sí lo piensan) de que lo que hago… mejor expresado, de que lo que hacemos los performeros es fácil y no conlleva mucho esfuerzo.

Marcus Vinícius, The artist is Warrior
Eso último es una trampita en la que caen muchos espectadores, y peor, algunos artistas que desean incursionar en la disciplina “porque es cool”. El resultado obtenido por estos, no tenemos ni que comentarlo. Lo que sí digo, y con esto finalizo, es que al margen del medio elegido por el artista, para lograr trabajos como el de Érika Diettes, Marcus Vinícius y otros más, eso sólo se alcanza tras librar arduas batallas de reflexión.

Algunos de ustedes se preguntarán, ¿y qué de los recursos financieros, de gestión, de facilidades…? Eso es tema para un próximo encuentro.

Muchas gracias, y buenas noches.



                                                                               

         

                                                                                 


                                                                                Santo Domingo, Rep. Dominicana

                                                                                Miércoles 12 de septiembre de 2012









jueves, 5 de mayo de 2011

70% de Lina Aybar

70% de Lina Aybar
Por Jochi Muñoz

El 22 de marzo de cada año se celebra el Día Mundial del Agua, por resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas, que data de 1992. En el año en curso, la artista dominicana Lina Aybar se unió a las celebraciones, al presentar, en el día señalado, el performance 70%, en el Parque Colón, de la ciudad de Santo Domingo.


El título de la pieza, 70%, hace alusión al porcentaje de agua que tiene el planeta, y, también, el cuerpo humano. Sin espíritu panfletario ni de arenga política, Aybar articuló una elegante pieza en la que el agua, por supuesto, era el punto focal, tal y como ocurrió también en otra pieza anterior, Se-quedad, con la que aquella forma un díptico.

Se-quedad, fue incluida en la exposición colectiva Agua, 17 artistas contemporáneos, curada por Fernando Varela y Clara Caminero, inaugurada el 15 de abril de 2009, en el Museo de Arte Moderno, de Santo Domingo, y que en la actualidad está siendo expuesta en varias ciudades de Ecuador, y con planes de hacerla girar por otros países latinoamericanos. Previo a la realización de esta pieza, la artista estuvo 48 horas sin ingerir líquido, y su performance, en la noche inaugural de la expo, consistió, justamente, en hidratarse. Aybar, de pie, con la cabeza hacia atrás y con la boca abierta, recibió en ésta, por espacio de hora y media, gotas de agua de un recipiente que pendía sobre su cabeza. La documentación en video de la pieza es la que está siendo expuesta en el periplo de la exposición.

En 70 %, por su parte, la artista se sentó ante una mesa, en la que estaban dispuestos ocho vasos de cristal y un jarrón contentivo de 64 onzas de agua, la que la artista fue sirviendo en cada vaso (8 onzas) y tomando, hasta completar la meta de ingerir los ocho vasos de agua que se recomiendan diariamente. Al cabo de esto, Aybar se puso de pie y se alejó de la mesa.

En Se-quedad Aybar habla de la escasez del líquido a que están sometidas grandes porciones del planeta, y que se irá incrementando de no acatarse las medidas pertinentes; y, en 70%, por su parte, de cómo un bien puede tornarse en contra, si no es adecuadamente dosificado al emplear el mismo.

En ambas piezas se parte, como hemos señalado, de la demanda vital del agua, y, en ambas, tuvo la artista que someterse a una situación de incomodidad, o más bien, displacer, para que las acciones en cuestión pudieran ser tales. En la primera, obró por carencia, y, en la segunda, en cambio, obró por exceso del (frase cliché) “preciado líquido”, en su propio cuerpo.

Tal y como señalara en otra ocasión, en los performances de Aybar la acción o resultado final recae directamente, no sobre los otros o sobre el medio ambiente, sino, sobre su cuerpo, el que se constituye en cáliz, en receptáculo donde se contiene el resultado de la acción planteada y realizada.

A propósito de esto, la propuesta formal de 70% entronca con otra pieza de la artista, DES-ACCIONADA, presentada el 5 de abril de 2008, en la clausura del taller El Arte de la Acción. Unión de Arte y Vida, impartido por el mexicano Pancho López, en el Museo de la Cerámica Contemporánea, en Santo Domingo, y coordinado por Arte-estudio. En esta pieza, Aybar ingería 44 ciruelas pasas.

En estos performances la artista procedió con similar ritualidad al beber, en uno, y al comer, en el otro. Vestida de blanco en las dos ocasiones, con total concentración y limpieza en la ejecución de los movimientos, su cuerpo era la caja de contención de lo tomado o comido, y en ambos casos, en cantidades que, sin dudas, iban a desatar reacciones fisiológicas ante las ingestas realizadas.

Lina Aybar es una artista que corre riesgos, tanto físicos como emocionales, al plantearse sus propuestas, cuyas realizaciones podríamos, salvando las diferencias, comparar a una pieza de ballet, en el sentido de la limpieza, de la pulcritud, del placer estético que deviene de su simple observación; de ese hacer cosas que parecen fáciles y sin mayores tropiezos.

Si bien es cierto que muchos artistas -Lina entre ellos- realizan piezas apoyándose en lo cotidia-


no, en lo inmediato, no es menos cierto que si hurgamos un poco nos daremos cuenta de que detrás de lo presentado –de esa obviedad-, hay todo un mar de implicaciones que, si tratamos de descifrar, nos harán, de una forma u otra, darnos cuenta que en nuestro interior anida, también, un mar similar.








(Fotos: Jochi Muñoz)

Santo Domingo, Rep. Dominicana
29 de marzo de 2011

domingo, 21 de febrero de 2010

Clemente Padín o El caballero andante del performance y la poesía experimental

Por Jochi Muñoz
Hace un mes que Clemente Padín estuvo en esta ciudad de Santo Domingo, y todavía persiste la sensación de placer de haberle conocido. Estuvo agotando una serie de actividades que incluían una exposición con motivo a sus 40 años en el arte acción, una conferencia, la realización de un performance, un taller sobre Poesía experimental, y una sesión de lectura de poesía visual. Ambicioso programa, que de haber sido menos cargado hubiera sido más provechoso, ya que se le hubiera dedicado más tiempo al aspecto práctico del taller, pero, en todo caso, fue una fiesta, una brillante fiesta, ya que a los interesados nos permitió abrevar de viva voz de las experiencias de un maestro latinoamericano del arte.

Arte-estudio, grupo dominicano de gestión de las artes visuales, conformado por la artista Sayuri Guzmán y la curadora Clara Caminero, se involucró en la empresa de traer al maestro, con el respaldo del Centro Cultural de España (CCE), brindándonos así la oportunidad de conocer y departir con uno de los grandes artistas de la vieja guardia que aún se mantiene activo.

La primera actividad del programa fue la inauguración de la exposición Clemente Padín, 40 años de performance, intervenciones urbanas y poesía visual, efectuada el 15 de enero, en la sede del citado centro, curada por Guzmán y Caminero. Valga resaltar que la ciudad de Santo Domingo fue el primer punto de un largo periplo que recorrerá la exposición, visitando diferentes países de América y Europa.

Durante el taller de Poesía experimental, desarrollado del 18 al 20 de enero, muchos de nosotros por fin pudimos vivenciar cosas de las que teníamos referencias de oídas o que conocíamos a través de libros, y que en boca de Padín se redimensionaron. El maestro ofreció un recuento evolutivo de la poesía experimental, visionando y explicando los conceptos de poesía visual, sonora y performática, a través de las obras de los más importantes creadores. El taller culminó con la realización de trabajos por parte de los talleristas, que fueron expuestos en la sala Zona Cero, del CCE, durante dos semanas.

El 19 de enero, Padín impartió también una conferencia abierta al público, que entroncaba con la exposición, ya que ambas hacían referencia a su trayectoria de cuatro décadas en los campos del performance y de la poesía visual. Tras la conferencia, el artista realizó un performance clásico (como el mismo lo llamó), al modo como se realizaban en los años 70.

Parte de los talleristas

De pie, de izq. a derecha: Francis Taylor, Luz Bautista, Awilda Polanco, Lina Aybar, Clara Caminero (organizadora), Jenniffer Rodríguez, Iris Pérez, Nancy Vizcaíno, Luis Reynaldo Pérez y Sayuri Guzmán (organizadora). Sentados, de izq. a derecha: Jochi Muñoz, Clemente Padín, Alexei Tellerías, ¿? y Samuel Gregoire.

Clemente Padín, Licenciado en Letras, poeta experimental, artista y diseñador gráfico, artecorreísta, performero, curador, videasta y networker; con una carga impresionante de exposiciones de su obra, y otras tantas por él curada, se nos reveló como un hombre conocedor de su oficio, como un ser sensible, como una persona motivadora y como un convencido de que para lograr una obra con sustancia es necesario…imprescindible el leer. Leer, reflexionar para que con el tiempo el quehacer artístico devenga en una obra de madurez rotunda.

Tras 40 años batallando, Padín continua realizando performance, impartiendo talleres y dictando conferencias, entre otras actividades. Destaca en su oficio su claridad conceptual, su entrega y su amor a lo que hace, y en lo personal, sus dotes de caballero. Tras su retorno a su tierra natal, Uruguay, deja entre los talleristas un sentimiento de admiración y gratitud.

Santo Domingo, Rep. Dominicana
Sábado 20 de febrero de 2010